
CASA AGROPECUARIA DE FUNZA
Nuestra historia

1960
La Casa Agropecuaria de Funza nace de la gran idea visionaria del señor Gerardo Cortés, quien en la búsqueda de una estabilidad y un mejor futuro decide partir de su pueblo natal, Sueva, Cundinamarca.
Sus inicios se dan trabajando en el Hospital San Rafael, donde aprende todo lo relacionado con enfermería de manera empírica, en Bogotá.
En su búsqueda de nuevos horizontes, llega a Cachipay, iniciando un pequeño negocio solo en el que incluía todo tipo de venenos. Al ver que el mercado no respondía exitosamente a su negocio, decide de nuevo buscar un lugar en el que pueda progresar.
Es allí donde llega en 1962 al municipio de Funza, creando su primer almacén, pagando arriendo en un local cerca de la plaza de mercado de la época, de nuevo con un solo surtido: los venenos.
En este año decide reencontrarse y casarse con quien sería su compañera fiel de toda su vida, la señora Evangelina Forero, quien se convierte en su apoyo más importante y sin ella no hubiese sido posible.
1962

De este local toman arriendo otro, también cerca del parque principal. Allí tuvo a sus cuatro hijos, la motivación de su vida, por lo que decide adquirir en arriendo un terreno donde, (actualmente son las hermanas juanistas), para cultivar papa y aumentar ahorros mientras su esposa se encargaba del almacén.
El cambio del mercado lo obligó a aumentar su surtido de negocio, por lo que tomó en arriendo otro local, un poco más amplio, actualmente en la esquina de las droguerías del parque de Funza.

1968
1970
Para traer la mercancía, tenía que ir a Bogotá usando el transporte público, algo que impedía traer en un solo viaje todo lo necesario. Su horario era de las 7 a.m. y su regreso era de 12 o 1 p.m. Más adelante, al ver la necesidad de un medio de transporte más grande, compra una camioneta Willys con estacas.
Lo cual mejoró su movilidad y la cual sería parte de pago para la nueva casa que adquiriría junto a la alcaldía municipal. El porcentaje restante lo debía, pero poco a poco logró saldar la deuda, trabajando de domingo a domingo de 8a.m. a 8 p.m, una jornada continua que no permitía muchas veces tener un momento para almorzar adecuadamente. Un almacén donde solo había una registradora y las sumas se realizaban en cuadernos o mentalmente.

1974

Allí incluye en el surtido de productos agrícolas y veterinarios. El aumento de surtido dependía de la demanda de los clientes que ingresaban al almacén.
Con mucho esfuerzo logró adquirir una casa propia en 1974, donde su almacén continuó creciendo, pero estaba dividido en dos locales, ya que el ICA obligaba a separar los venenos de los productos veterinarios y la cacharrería como parte nueva de su distribución.
Una de las pruebas más duras que vivió el señor Gerardo fue la envidia, ya que para esta época les denominaban “forasteros” a aquellos que no eran nativos del municipio. Eran despreciados y víctimas de muchos actos maliciosos. Sin embargo, esto no fue ningún impedimento para que él siguiera avanzando en lo que con mucho amor y dedicación estaba logrando, con horarios extensos y demandantes.
1975
Con el aumento en la demanda y de mercancía, requirió de una camioneta más grande; es allí cuando compran la Chevrolet Suburban Carryall de quinta generación, “La Niña” , (la cual fue utilizada hasta el año 2014).
Aun a este día, la familia sigue en posesión de este vehículo.

1982
Durante los siguientes años, la familia Cortes Forero continúa trabajando y creciendo su negocio familiar, satisfaciendo la demanda de sus clientes.

1994
La casa agropecuaria de Funza inicia la construcción de su planta física actual en 1994. Mientras estaba en obra, jamás cerró sus puertas, ofreciendo sus productos por la parte de atrás del almacén, ya que para ellos el cliente es su factor clave del éxito de su negocio.

1997
El señor Gerardo Cortés fallece en el año 1997, dejando el almacén a cargo de sus 4 hijos, y de su esposa, quienes seguirían su legado.

1998

Durante las siguientes décadas, el almacén continúa expandiendo su inventario, modernizando su sistema computarizado.
La casa agropecuaria hoy en día sigue con su estructura original y seguirá con su legado durante la siguiente generación. La señora Evangelina sigue siendo parte fundamental del crecimiento del almacén.
En 1998 se hace uno de los cambios extremos más llamativos e importantes: se instala ya un sistema computarizado para el registro de las ventas e inventario del almacén, con llegada también de nuevas vitrinas modernas que permitieron la ampliación del surtido.
